La cooperación no puede sustituir al Estado
La primera reacción frente al debate planteado fue señalar que ninguna norma exige que el Comité de Gestión de la Reserva de Biosfera del Chaco sea presidido por el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible, y que organizaciones privadas pueden ocupar cargos dentro de su estructura.
La observación es atendible, pero no responde al problema expuesto.
El Decreto N.º 13.202/2001 creó el Comité de Gestión de la Reserva, posteriormente reglamentado mediante la Resolución SEAM N.º 581/2005. Su integración plural permite la participación de instituciones públicas, gobiernos locales, organizaciones civiles, comunidades indígenas y sectores productivos.
En el modelo de organización presentado para la zona Bahía Negra–Cerro León, Wildlife Conservation Society aparece bajo la denominación “WCS–Gerencia”, mientras el MADES figura a través de los guardaparques. La pregunta institucional es inevitable: ¿por qué la organización privada ocupa el centro gerencial y el órgano estatal competente aparece como guardaparques entre los participantes?
Responder que la decisión final siempre corresponde al MADES tampoco cierra el debate.
En la función pública existe una diferencia entre firmar una decisión y construir las condiciones que determinan su contenido. Quien financia los estudios, produce la información técnica, coordina los actores y redacta los instrumentos puede ejercer una influencia material considerable, aunque el acto administrativo final lleve la firma de la autoridad pública.
El paralelo con la función judicial permite advertirlo con claridad. Nadie consideraría suficiente afirmar que un juez conserva plenamente su independencia solo porque firma la sentencia, si una organización privada financiara la investigación, seleccionara a los técnicos, preparara los antecedentes y redactara los fundamentos de la decisión.
La insuficiencia presupuestaria del MADES explica la búsqueda de cooperación internacional, pero no elimina la cuestión institucional.
También resulta indispensable fortalecer institucionalmente al propio MADES.
Durante décadas se le han asignado responsabilidades crecientes sin dotarlo siempre de recursos acordes con la magnitud de sus funciones. Si el Paraguay aspira a ejercer plenamente la conducción de su política ambiental, deberá construir mecanismos permanentes que aseguren la autonomía técnica y financiera de su autoridad ambiental.
Una alternativa merece ser considerada.
Parte de las regalías, cánones o tributos provenientes de la explotación sostenible de recursos naturales estratégicos —entre ellos el gas y otros hidrocarburos, cuando su desarrollo resulte técnica, económica y ambientalmente viable— podría destinarse por ley al fortalecimiento técnico, científico y operativo del MADES, mediante un fondo específico sujeto a reglas estrictas de transparencia, control parlamentario y fiscalización por los órganos competentes.
No se trataría de debilitar la función de control ambiental.
Por el contrario.
Se trataría de garantizar que el organismo encargado de proteger el patrimonio natural del país disponga de los recursos suficientes para ejercer esa función con independencia, solvencia técnica y capacidad operativa, reduciendo progresivamente la dependencia de financiamiento externo.
La Reserva de Biosfera del Chaco comprende aproximadamente 7,5 millones de hectáreas, equivalentes al 18,44 % del territorio nacional. Casi una quinta parte del Paraguay queda alcanzada por una estructura de planificación con efectos sobre la propiedad, la producción y la inversión.
La pregunta decisiva continúa sin respuesta:
Si mañana el Paraguay contara con un MADES dotado de los recursos técnicos, humanos y financieros suficientes para ejercer plenamente sus competencias, ¿seguiría siendo razonable que la planificación, la coordinación y buena parte de la gestión de casi una quinta parte del territorio nacional continuaran descansando en organizaciones privadas internacionales?
Si la respuesta es negativa, entonces el problema no es únicamente presupuestario. La falta de recursos puede explicar la cooperación; no justifica que esta termine sustituyendo las capacidades que corresponde al Estado desarrollar y ejercer.
La soberanía no se pierde solamente mediante una cesión formal. También se desplaza lentamente cuando el Estado deja de construir las capacidades necesarias para gobernar por sí mismo. Fortalecer al MADES con recursos propios provenientes del aprovechamiento responsable de los recursos naturales constituye una forma concreta de recuperar esa capacidad estatal y asegurar que la cooperación internacional vuelva a ocupar el lugar que le corresponde: apoyar al Estado, no sustituirlo.





